Ficción postmoderna
Por José O. Alvarez
El propósito del trabajo es analizar bajo la óptica postmoderna una selección de microcuentos extractados de los cinco volúmenes de la Antología del Microcuento Inesperado publicados por la Universidad de Miami bajo mis auspicios. Los microcuentos fueron escritos por estudiantes americanos hijos de hispanos que estudian español como segunda lengua.
El trabajo por lo tanto no se fundamentará en cimientos epistimológicos que hayan logrado un consenso general, sino que a través de la versión particular de los estudiantes se buscará la visión polifacética del mundo en que viven la cual está emparentada con la visión diseminada y fragmentaria que caracteriza a la postmodernidad. Tratar de utilizar un marco referencial para desarrollar este trabajo bajo la óptica postmoderna es un contrasentido. Si reconozco la condición postmoderna como herramienta, es porque la fragmentación se acoge a esos postulados. Los microcuentos y especialmente el proceso para llegar a ellos me proveen los datos para desarrollar estos planteamientos que permiten adentrarse también a propuestas que van más allá de la postmodernidad.
Teóricamente me he apoyado en los planteamientos de varios autores representativos de esta corriente postmoderna quienes en sus planteamientos se emparentan con el trabajo que hago con mis alumnos, en la medida que con los microcuentos se les permite construir y deconstruir sin tener que recurrir al amparo de metanarrativas globalizantes. Los estudiantes ignoran estos planteamientos porque vienen de otras disciplinas y porque la cultura que viven les impide discernirlos.
En el libro The condition of postmodernity, Harvey plantea la postmodernidad como "la fragmentación, la discontinuidad y lo caótico" (38), condición que los estudiantes a menudo soportan y que articulan en micronarraciones donde esas posturas postmodernas de suspicacia, duda y antagonismo valorizan la diferencia y se entroncan con la visión finisecular de nuestros días. Esta edad de lo incompleto, de la fragmentación del conocimiento, de la disolución de las fuerzas centrípetas que mantenían unida la sociedad y el pensamiento, generan la fragmentación del yo total que en las clases se destruye, comparte y recrea. Baudrillard (1994) dice que posiblemente solamente en nuestro sueño, en nuestro inconsciente y en nuestra muerte volvamos a encontrar esa totalidad que encuentre la gravitación total, el significado concéntrico. Lo que se ve ahora es lo anti-gravitacional, una atracción total hacia la periferia que permite una constelación de significados que cultivo con mis alumnos a través de clases que siguen postulados polidireccionales.
Vattimo plantea que el derrumbe, el crepúsculo de los ídolos está presente ahora. Según él, carecemos de verdad y fundamento (la noción de verdad ya no subsiste y el fundamento ya no obra), pues no hay ningún fundamento para creer en el fundamento, ni por lo tanto creer en el hecho de que el pensamiento deba "fundar" (12).
Lyotard en un libro dirigido a hacerse entender de todo el mundo, inclusive "los niños", explica que el postmodernismo busca experimentar la nostalgia de lo imposible. Para Lyotard:
Un artista, un escritor postmoderno, están en la situación de un filósofo: el texto que escriben, la obra que llevan a cabo, en principio, no está gobernados por reglas ya establecidas, y no pueden ser juzgados por medio de un juicio determinante, por la aplicación de este texto, a esta obra, de categorías. Estas reglas y estas categorías son lo que la obra o el texto investigan. El artista y el escritor trabajan sin reglas y para establecer las reglas de aquello que habrá sido hecho. De ahí que la obra y el texto tengan las propiedades del acontecimiento (23).
Baudrillard en L'Illusion de la fin: ou La greve des evenements sostiene que ya no hay ideas que tengan relación con los hechos. Según él ésta fue una utopía de los sesenta y los setenta. Los eventos no tienen actores ni intelectuales que se ocupen de sus significados. Lo que hay es una insignificante agitación carente de actores reales y autorizados intérpretes. La acción desaparece simultáneamente con la subasta. Lo que queda son eventos corrientes, especies de acciones cinematográficas, ofertas exageradas. El evento es tomado no solamente en la acción sino en la especulación y eventualmente, en una reacción en cadena que enlaza los hechos de tal manera que ninguna interpretación puede hacerse. Aunque contradice esa ilusión expuesta por Baudrillard, los eventos realizados en clase logran esa propiedad del acontecimiento deslumbrante e inesperado. De ahí el título de la antología.
Tratando de llevar a los alumnos a recorrer el camino marcado por el hombre desde el trazo hasta el grafema se permite en las clases en forma lúdica ir en busca de la palabra utilizando métodos que son opuestos al comportamiento académico. El cuento Pizarra acribillada de Richard Arboleda es un ejemplo de este proceso. Los alumnos son espoleados a hacer lo que se prohibe en las aulas. A partir de esa transgresión se les introduce en los elementos simples que deben transformar hasta rebuscar profundos contenidos que van más allá de la superficialidad que pareciera tener el acto transgresor. El método recurre a la grafía mínima, al alfabeto en un juego que permite la construcción de la palabra inauguradora de la destrucción, que lleva a otros significados que son de-construídos en infinitas creaciones subjetivas cuya tangibilidad se expresa en lo escrito: frases con significados polidireccionales.
Siguiendo el camino nietzcheano de ir a los orígenes, desmitificando sin piedad creencias e ideas dominantes, la clase se convierte en un experimento en un estilo que parece arbitrario porque el trabajo se aprueba, se rechaza, se pierde de vista y se vuelve a retomar en forma casual una vez cumplida su tarea de demolición. Anclados en la creatividad nietzcheana la ficción, el simulacro, el error, apuntan a desarrollar en el estudiante el poder de crear rescatando de su fuero interno impregnado de pasividad, la acción, el impulso, la búsqueda de la expresión de su ser en forma involuntaria e inconsciente. Los estudiantes se apropian en forma creativa del programa cuyas prácticas pedagógicas creativas rompen con las fronteras disciplinarias repetitivas del canon y que por el contrario cuestionan esas formas de autoridad que emulan formas totalizantes de razones que no aceptan la crítica. Un ejemplo lo podemos apreciar en una de las muchas actividades lúdicas que buscan romper ese molde pasivo tradicional donde el acontecimiento cuanta más que el producto final, aunque en este caso nos valgamos de él para desentrañar sus significados. Microcuentos como "Tormenta de papel" de Danae García, "La soplona" de Silvana Pachón, "Alboroto" de Priscila Polanco y otros que se abren a partir de la experiencia, son el resultado de esas exploraciones que en este caso han seguido el siguiente procedimiento:
- Exploración sonora
- Exploración visual
- Exploración semántica.
El Curso de lingüística general de Saussure en el capítulo primero nos da unas pautas para ententer el proceso desarrollado en clase. Al ser reducidos a la mínima expresión, los alumnos recurren a las palabras directas que señalan esas ideas. El microcuento "Tormenta de papel" de Danae García es uno de los productos de ese proceso que retoma creativamente la experiencia sonora y la convierte en experiencia escrita. La simple operación inicial se complica hasta producir algo totalmente nuevo donde los conceptos no guardan una relación con el ejercicio primigenio. Este ejercicio puede seguir los principios saussureanos que van desde la onomatopeya hasta la totalidad polisemántica del significante que contradice la ‘naturaleza lineal’ (68) que propone dicho autor en el signo lingüístico, pero que se identifica con el presupuesto de que en el lenguaje "hay sólo diferencias" (69). Esas diferencias se ven en la ramificación que toman los conceptos apropiados y desarrollados por los alumnos en sus microcuentos.
El microcuento "La cuadratura del círculo" de Lucy Vásquez retoma sin proponérselo lo planteado por Foucault en su libro sobre la disciplina y el castigo. Este pensador postmoderno presenta una novedosa historia de las prisiones y cómo la sociedad usa la geometría para controlar a sus ciudadanos. La alumna, sin conocer nada sobre este autor, asume una posición crítica sobre las ideas cuadradas de los diferentes círculos. De esta manera se define, como el pensador francés, en contra de la razón y la lógica del totalitarismo intelectual que impone la autoridad del autor y el sentido autónomo de identidad personal cartesiano. La alumna, al igual que Foucault, rehusa aceptar el reino de las ideas cuadriculadas impuestas por los círculos de poder.
Barthes en S/Z, postula que el objetivo del trabajo literario es hacer del lector no un consumidor sino un productor del texto. La literatura, especialmente en la academia, se caracteriza por ese inmisericorde divorcio que mantiene entre el productor del texto y el usuario del mismo, entre en el autor y el lector. El lector es sumergido en una holgazanería que en lugar de hacerle ganar el acceso a la magia del significado, al placer de la escritura, es abandonado ingeniosamente con la pobre libertad de aceptar o rechazar el texto (4). Identificándose con los planteamientos barthesianos, Roger López en su "Origen del microcuento" plantea lo que produce la academia cuando este divorcio es letal. Cuando los estudiantes logran superar esta barrera y disfrutan de la magia de la creación, empiezan a recorrer caminos que los llevan hasta los extremos de cambiar sus carreras para ir en busca de los elementos que les faciliten el proceso creador como el que se vislumbra en el cuento "Subversión plástica" de Horacio Segal.
La experiencia de clase pretende oír la voz apagada por el ruido o por lo menos capturar los ecos oníricos expresados a través de oscuras palabras que el trabajo de grupo apropia y trata de dilucidar en significados que se abren a otros nuevos que persiguen la metáfora y no el sentido común de la letra muerta. Derrida (1976, 14) lo expresa mejor cuando dice que escribir en el sentido común es quitarle la sangre a la letra, es darle muerte; pero escribir en sentido metafórico es darle vida. Perseguir la metáfora con sujetos ajenos a estos trajines puede parecer inútil. Sin embargo la experiencia con alumnos que empiezan a dejar la concha abúlica, demuestra lo contrario.
Muchas veces la voz interior se acalla completamente como en el caso del estudiante que ante la hoja en blanco luego de varios minutos escribe "no tengo nada que escribir". El microcuento "Alfabeto olvidado" de Brian Briz, parte de esa premisa donde "la voz del ser en el tiempo" es silente, muda, insonora, originalmente a-fónica como la describe Heidegger en Being and Time. La ruptura se da con el impulso que el profesor ejerce. Este empujón lleva a que el silencio de paso a una voz que poco a poco toma fuerza hasta que logra manifestarse aunque para hacerlo recurra a la misma exposición de la experiencia traumática de quedarse mudo.
Wittgenstein insiste en que las reglas no pueden gobernar el habla, porque aquellas son formuladas por la práctica del hablante y sólo por él. ¿Qué pasa cuando hacemos un esfuerzo por escribir algo que tenemos en la punta de la lengua y no encontramos la correcta expresión de nuestros pensamientos? Es como el proceso de traducir o describir: los pensamientos están allí y solamente buscamos su expresión. Muchas veces cuando nos rendimos al intento fallido, la expresión se manifiesta (335) como en el caso desarrollado en "La pesadilla del poeta" de Roger López. El filósofo supone que el valor de su filosofía descansa en el todo, en la estructura; pero posteriormente encuentra su valor en la piedra que se usa para el edificio y que es usada muchas más veces después para construir muchos más. Encuentra su valor en el hecho de que la estructura puede ser destruida y sin embargo retiene el valor como material de construcción (176). Las palabras nacidas en las experiencias sirven de base a múltiples interpretaciones, a la construcción de textos enlazados en múltiples redes.
Michel Foucault concibe el texto en términos de redes y enlaces. En The Archeology of Knowledge , señala que las "fronteras de un libro no están claramente definidas" porque "es atrapado en sistema de referencias a otros libros, otros textos, otras frases en un nudo dentro de una red de referencias" (23). Lo mismo sucede con mis alumnos cuyas frases están interrelacionadas aunque el producto final muestre algo completamente diferente uno de otro.
Intentando imaginar esta experiencia de escritura es bueno dar crédito a Mijail Bajtin quien ha escrito acerca de la novela polifónica, multivocal, que según él es construida no como la totalidad de una conciencia singular, sino que absorbe las múltiples conciencias que participan en la experiencia (18). El microcuento "Viaje" de Gina Grotenber sigue este proceso. Un estudiante expone la palabra relacionada con el título, otro dice una frase sencilla como "el primer viaje que hice", otro añade "lo hice el día que nací" y de allí la autora, absorbe todas esas conciencias y crea su microhistoria que está íntimamente relacionada con su vida de tardanzas. En términos postmodernos, no permite una voz tiránica, una voz única. Mas bien es la voz que destila de la experiencia combinada que se forma, destruye y encuentra diferentes caminos, diferentes voces expresadas en múltiples microcuentos.
Generalmente las prácticas semanales van acompañadas de conferencias sobre la realidad latinoamericana con el fin vincular a los alumnos con la problemática que viven esos países de donde vienen sus ancestros. Necesariamente se desemboca en situaciones que muestran la faceta de un continente donde las contradicciones palpitan sin cesar. De allí se desprenden datos que ellos canalizan en sus creaciones como el derribamiento de los ídolos, el afianzamiento de las injusticias y la esperanza de un mañana que se niega a ser mejor.
La traición a los ideales socialistas denunciados brillantemente por Alexander Solzhenitsy en su recuento monumental de las atrocidades stalinistas con su Archipiélago de Gulag coincidió con el giro a la derecha y la regeneración moralista que ponía en tela de juicio el paternalismo centralista. Frederic Jameson culpa al postmodernismo por su estancia apolítica con su crítica totalizadora de las relaciones sociales que no se compadece con un programa de cambio social que apunte a la justicia e igualdad sino más bien busca lo contrario al dar paso a ese nuevo nivel que refuerza "la lógica del consumo capitalista" (125) reproducida en micro-empresas, micro-negocios, micro-organismos que se destruyen darwinianamente como lo expone el cuento "Privatización onírica" de Maytee Montenegro donde, aunque no lo expresa en esos términos, el neoliberalismo privatiza hasta los sueños.
Jencks (9) nos da el preciso momento del nacimiento de la corriente postmodernista con la muerte de la arquitectura moderna. En julio 15 de 1972 a las 3:32 p.m. el edificio que albergaba desamparados Pruitt-Igoe fue volado en pedazos en la ciudad de St. Louis. Se adelantaba así a la revolución reganeana que daba paso al fiero neoliberalismo. En otras partes como en Bogotá y Río de Janeiro, cruzadas de limpieza social hacían lo mismo subrepticiamente. Un graffiti en estas capitales resonaba como eco a esa nueva visión postmoderna: "Combata la pobreza: mate un mendigo". El cuento "Limpieza social" de Orlando Sánchez, "Desamparado" de Roger López y "Mi sombra" de Vanessa Franco, penetran esta visión apocalíptica. Los alumnos con sus cuentos dejan entrever que han asimilado los comentarios de clase mostrando a su manera la visión degradante de una sociedad descompuesta.
Lo que se llama postmodernismo no es lo mismo en diferentes contextos, disciplinas o campos de acción. Sin embargo todos ellos se identifican como hemos visto por cierto descontento con las estructuras rígidas. La preocupación por la disolución—deconstrucción, carnavalización—de dichas estructuras es compartida por todos ellos. En el capítulo uno del libro Of Gammatology, Derrida le da muerte al libro mientras anuncia el alumbramiento de la escritura (6). Cuando el primer día de clase les planteo a los alumnos que no vamos a tener libros consagrados para leer, respiran de alivio mostrando con ello el descontento ante la rigidez. Lo que no saben es que lo que se produce es lo que se lee y que para consolidar ese proceso de producción necesitan recurrir a modelos. De esa manera se trata de encontrar un camino medio entre la rigidez y la libertad que impida caer en abismo propio de la "generación vaga" donde nada se refuta y donde se cree que se es libre si se abandona la razón como lo critica Habermas.
El postmodernismo en sí mismo puede ser percibido como una reacción inadecuada a la estética repetitiva que demandaba una anestesia y automatización de los sentimientos. Dentro de esa concepción el autor desaparece; Dios y hombre tienen una muerte común. Basta leer los trabajos u oír las conferencias académicas para detectar como las citas suplantan la propia expresión, la simulación desbanca a la verdad, el juego con los signos enmascara la reflexión sobre la realidad, la diferencia se impone a la contradicción para mostrarnos el post-individuo, lo post-individual, lo post-trágico, el post mundo utópico, fascinado por sus propias bajezas, por su propensión a coparlo todo, de usar todo como material de su último e infinito juego. Víctor Wildman, protesta contra esta superficialidad en su cuento "Tragedia" donde se niega a aceptar esta realidad carnavalística mientras que por otro lado, Orlando Sánchez, parodiando a Kafka, con su cuento "Metamorfosis crítica" presenta a un bicho que se transforma en crítico que se alimenta de basura postmoderna.
Siempre existe el peligro de caer en la sinrazón de-constructiva per-se que conduce a un relativismo de "indefensa entrega ideológica" (Lukács, 89). En este sentido la sutil férula impuesta por el profesor está dada por las herramientas críticas que éste entrega marcando condiciones y límites que al final llevan a la búsqueda de caminos recorridos por creadores modelos. Con esto, sin morderse la cola al estilo postmoderno, sienta las pautas que empieza a exigir la concepción "after post-moderna".
Alvarez, José O. Antología del Microcuento Inesperado. Volumen I al IV. Ediciones JOAS, Miami, 1994-1995.
Barthes, Roland. S/Z. Paris: Éditions du Seuil, 1970. S/Z. Translated by Richard Miller. New York: Hill and Wang, 1974.
Bakhtin, Mikhail. Problems of Dostoevsky's Poetics. Edited and Translated by Caryl Emerson. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1984.
Baudrillard's, Jean. La Pensee Radicale, published in the fall of 1994 in French by Sens & Tonka, eds., CollectionMorsure, Paris, 1994, traducido por Francois Debrix.
---. L'Illusion de la fin: ou La greve des evenements (Paris: Galilee, 1992). Translation by Charles Dudas, York University.
Carroll, David, Paraesthetics: Foucault, Lyotard, Derrida, (Meuthen, New York, 1987
Derrida, Jacques. "Structure, Sign, and Play in the Discourse of the Human Sciences." In The Structuralist Controversy: The Languages of Criticism and the Sciences of Man, edited by Richard A. Macksey and Eugenio Donato (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1972).
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Habermas, Jürgen. Moral Consciousnes and Communicative Action. Cambridge, MA:MIT Press, 1990.
Harvey, David. The condition of postmodernity, Cambridge, 1989
Jameson, Frederic. "The politics of theory: ideological positions in the postmodernism debate", New German Critique, 33, Fall: 1984
Jencks, Charles. The lenguage of Post-Modern Architecture (New York: Rizzoli, 1984)
Lukács, George. The Destruction of Reason, Vol. 3. P. Palmer, trans. Atlantic Highlands, NJ:Humanities Press, 1981
Lyotard, Jean-François, The Postmodern Condition: A Report on Knowledge (University of Minnesota Press, 1984
---. La Postmodernidad. (Explicada a los niños). Barcelona. Gedisa, 1992.
Saussure, Ferdinand. Course in General Linguistics, trans. Wade Baskin (New York: McGraw-Hill, 1966
Vattimo, Gianni y otros. En torno a la postmodernidad. Barcelona, Anthropos. 1990
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